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La oficina en casa: ¿ahorro de costes o una ruina para tu negocio?

“Montar la oficina en casa” y “ser tu propio jefe” son dos cosas que a priori y vistas desde fuera pueden ser sinónimo de “vivir como un rey” o “hacer lo que te dé la gana”. Pareciera como si la libertad que el ser humano ansía fuera a hacerse realidad como por arte de magia con esas dos cosas.

Siento poner patas arriba el mito, porque la libertad tiene un precio que se paga a base de responsabilidad, disciplina y compromiso con uno mismo. Y eso se resume en un concepto mucho más general: la capacidad de auto liderazgo.

Y es que tanto una cosa como la otra son auténticas trampas para aquellas personas que caen en la tentación y cometen lo que, bajo mi punto de vista, serían los 7 pecados capitales del trabajo en casa y que paso a describir.

Te sugiero que cuando los leas seas honesto contigo mismo para que aquello que ahora mismo siga siendo una tentación a la que acabes sucumbiendo, decidas ponerle remedio y empieces a implementar algunas de las acciones que te sugiero en cada caso para que el hecho de que tengas tu oficina en casa sea de verdad un ahorro de costes en vez de una ruina para tu negocio.

1.  Levantarte cada día a cualquier hora

“Soy mi propio jefe y la oficina la tengo en la habitación de al lado (o incluso en el dormitorio) y anoche me acosté tarde y puedo levantarme a la hora que me dé la gana.” ¡¡Error!!.

Una cosa es que un día en concreto y de forma puntual pases una noche toledana y necesites dormir un poco más para estar a tono, y otra muy distinta es hacer de tu capa un sayo y cada día levantarte según lo que te indique el juanete del dedo gordo del pie izquierdo, porque al cabo de los días acabarás pasando más tiempo en la cama que haciendo lo que tengas que hacer.

Si quieres ser un buen jefe de ti mismo y que tu oficina en casa sea rentable empieza a ponerte una disciplina de levantarte todos los días a la misma hora. Decide por tanto a qué hora comienza tu jornada laboral y sé constante con ello. Ser tu propio jefe no es declararle la anarquía a tu propia empresa. Hacerlo sería un suicidio.

Puedes acompañar el inicio de la jornada con algún ritual que te ayude a empezar el día de buen rollo y con energía. En mi artículo “Trabajar en casa: 5 hábitos imprescindibles para ser productivo”, te doy algunas ideas que pueden servirte.

2.  Pensar que tienes todo el día para hacer tu trabajo

“Como ya estoy en casa no importa mucho a la hora que termine. Tengo tiempo de sobra. Puedo ir a la compra por la mañana, dar una vuelta, hacer la comida y luego ya a la tarde me pongo”. ¡¡Error!!.

Dale la vuelta al tema. El hecho de que no tengas que fichar te permite ponerte el horario que te dé la gana, pero te tienes que poner uno y ser constante.

Puedes trabajar en jornada intensiva todo el año, puedes trabajar a media jornada de mañana o tarde, a día completo con jornada partida, de lunes a jueves y los viernes libres, trabajar todos los fines de semana, trabajar de noche, etc…lo decidirás en función de cómo valores tu tiempo libre y tu negocio y la clave está en que te organices ese horario para equilibrar ambas cosas.

Cierto es que llevar tu propio negocio absorbe mucho tiempo y mucha energía, pero eso no te ha de impedir disfrutar de tiempo libre si quieres mantenerte en la brecha durante mucho tiempo.

Al igual que en el caso anterior, te recomiendo que cierres la jornada con algún ritual agradable que de verdad te haga sentir que has terminado.

3.  No pisar la calle

Lo mismo que hay que beber 2 litros de agua al día aunque no tengas sed porque tu cuerpo necesita líquido, tienes que pisar la calle salvo que quieras convertirte en un ermitaño o peor aún, en un ser asocial.

Deja el pijama, vístete de persona y sal de casa. Ese puede ser precisamente un ritual muy sencillo para abrir y cerrar la jornada, pruébalo. Si tienes perro te viene dado, porque aunque le pongas o no le pongas traje al peludo para salir a la calle, lo cierto es que tiene que salir a hacer sus cositas sí o sí.

El sueño de muchas personas es poder ir a la oficina andando. Tú eres un privilegiado que puedes hacerlo. Si además tienes un parque al lado, ¿qué mejor manera de abrir y cerrar el día?

Salir a la calle además te conecta con el mundo, con lo que te rodea. Trabajar en casa nunca debe ser sinónimo de aislarse. El aislamiento acabaría significando la ruina para tu negocio porque no te olvides que uno de los ingredientes que lo mantiene son los contactos y no sólo los vas a hacer por internet desde la silla.

Por lo tanto, mueve el culo.

4. Permitir todas las interrupciones

Y cuando digo todas las interrupciones no sólo me refiero a las propias de tu trabajo (los tentadores ladrones de tiempo en forma de correo, redes sociales, navegar en internet, wassap, etc). Me refiero a las que te convierten en el chico o chica de los recados de la familia. Pon límites a los “pos-ya-que”: “pos ya que” estás en casa pon la lavadora, “pos ya que” estás en casa atiende al fontanero, “pos ya que” estás en casa haz la compra”, etc.

[bctt tweet=»La oficina en casa: pon tus límites a los que viven contigo»]

Supongo que ya ves por dónde voy. Importantísimo que pongas tus límites y llegues a un acuerdo con las personas que convives y con las que no, porque eres el blanco perfecto para este tipo de cosas. Y decir que no además es una habilidad vital para desarrollar cualquier negocio. Con lo cual matas dos pájaros de un tiro: mejoras tu productividad y entrenas habilidades.

5.  No planificar tu trabajo

Esto es fundamental tanto si tienes la oficina en casa como si no, pero si tienes la oficina en casa es más crítico. Si no lo haces funcionarás a salto de mata y aun haciéndolo si no te enfocas en las tareas clave que tienes que terminar en el día, corres el riesgo de pasarte el día mareando la perdiz.

Planificar tu trabajo muchas veces no es cuestión de grandes planes, sino de, como digo, poner el foco en lo importante y no parar hasta terminarlo.

Selecciona períodos a lo largo del día o de la semana en los que te desconectes de toda distracción. Aquí sí que tiene sentido el aislamiento. Sólo será por unas horas y en momentos clave. Tu productividad créeme que dará un buen salto si lo practicas

6.  No planificar tu ocio

Más peligroso que no planificar tu trabajo, es no planificar tu ocio, porque puedes caer en la espiral de trabajar las 24 horas del día y no desconectar ni un minuto. Ponlo en el calendario y ajusta tu trabajo después. Castigarte sin ocio es una práctica suicida.

También puede ocurrir lo contrario estando en casa, es decir, que caigas en la trampa contraria que es engancharte a la caja tonta y te tragues todo lo que haya en la tele. Puedes convertirte en un experto en culebrones pero eso no sirve para echar adelante tu negocio.

Ni tanto ni tan calvo, es decir, planifica tanto tu trabajo como tu ocio de manera equilibrada y respétalo.

7.  No tener hábitos saludables

Lo de la vida sana y la buena alimentación es fundamental para cualquier persona pero para el autónomo y el empresario es crítico, porque tu estado vital depende en buena parte de lo que comas. Y una buena parte de tu éxito depende de tu estado de energía y energía es equivalente a pasión y la pasión es la base de cualquier buena venta, no lo olvides. Por lo tanto, aliméntate de forma equilibrada y haz ejercicio. Éste último también puedes incorporarlo a la apertura y cierre de tu jornada. Esa vida sana te ayudará a descansar mejor y a levantarte al día siguiente a tu hora y con ganas.

Como conclusión te diré que, si te fijas, la clave está en establecer rutinas de tal manera que al final funciones en piloto automático, lo que te permitirá enfocarte en lo que realmente tienes que hacer.

No trates de instalar todos los hábitos a la vez y mucho menos si vives en un caos absoluto. Empieza por uno, dale tiempo y cuando lo tengas instalado ve a por otro. 21 días dicen que es un número clave para instalar un hábito. Por experiencia propia a mí particularmente esos 21 días se me quedan cortos y la probabilidad de recaída es alta. Para asegurarte organiza mejor planes a 90 días y échale imaginación para que esos planes al final los disfrutes. La fuerza de voluntad puede servir al principio pero a la larga se acaba agotando.

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2 comentarios en «La oficina en casa: ¿ahorro de costes o una ruina para tu negocio?»

  1. Que qué quieres que te diga. Más razón que una santa. Cómo nos pones en vereda con alegría y simpatía. ¿Cuántas veces tendré que volver a este post?

    Responder

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