Productividad personal: los 10 mandamientos que debes cumplir sí o sí

Productividad personal. Bonitos palabros, muy utilizados principalmente en el ámbito empresarial y profesional, para definir el «haz lo que toca en vez de irte por los Cerros de Úbeda y verás cómo te cunde» (por cierto, que existen…son una bonita localidad al norte de Jaén)

Porque al final la productividad personal es eso, hacer lo que hay que hacer en cada momento o dicho de otra manera decidir qué haces y hacerlo. No hay más leña que la que arde. Ahora bien, para hacer eso con maestría hace falta por una parte tener un rumbo definido y por otra tener criterio de cómo llegar al destino.

Existen 10 mandamientos de la productividad personal que has de cumplir a rajatabla si quieres avanzar de verdad en el camino que hayas elegido, pero para poder hacerlo te hacen falta dos condiciones fundamentales:

  • Aclararte sobre lo que quieres para ti, para tu empresa, en definitiva, para tu vida.
  • Atreverte a ponerte manos a la obra para conseguirlo.

A poco que tengas una idea de lo que quieres ya es algo, pero si no te atreves a ir a por ello no sigas leyendo porque lo que te voy a contar no te va a servir de nada.

Primer mandamiento de la productividad personal: ENFOCAR

Seguro que alguna vez has querido comprarte algo que te hacía mucha ilusión, pongamos por ejemplo unos zapatos de un determinado estilo, y no dejabas de fijarte allá donde fueras en las zapaterías que hubiera y mirabas los escaparates hasta que de pronto, ¡zas! aparecen los zapatos de tus sueños. Parecía difícil encontrarlos pero precisamente porque no has parado de buscar, porque si te cansabas de hacerlo aún los seguías teniendo presentes en tu cabeza, finalmente han aparecido. Eso es enfocar: poner la energía en aquello que uno quiere y no dejar que nada te desvíe del camino. Eso no significa que no te tomes tus descansos y respires (más te vale hacerlo…), pero lo importante es seguir manteniendo el punto de mira.

Aplicado a tu negocio enfoca todo el rato en lo que tienes que hacer para lograr tus objetivos que a su vez deberán estar alineados perfectamente con tu visión.

Segundo mandamiento de la productividad personal: DECIDIR

Este segundo mandamiento depende totalmente del primero y es que cuando el enfoque te lo pasas por el forro pasa lo que pasa, que ves borroso, vas a tientas y no decides y ahí te quedas mareando la perdiz, como hablábamos en el artículo de hace algunas semanas.

Observa cómo es tu capacidad de decisión y qué te frena a la hora de elegir A ó B. El desenfoque es sólo una parte de la falta de toma de decisiones, la otra es el miedo a que lo que decidas no tenga el resultado que esperas. Pues bien, suéltate la melena y ante la duda decide siempre hacer porque incluso aunque hagas a tontas y a locas algún resultado obtendrás del que puedas sacar algún aprendizaje.

Tercer mandamiento de la productividad personal: PRIORIZAR

Blanco y en botella: cuando hay foco y hay decisión sabes lo que va antes y lo que va después, o sea, pones prioridades y haces lo que toca hacer cuando realmente toca.

No obstante, siempre puede aparecer algún saboteador por ahí que te ayude a postergar aquello que toca hacer pero que te resulta incómodo, pero como me dijo el otro día mi vecino Raúl que es muy ocurrente: «A palabras incoherentes emitidas por laringes inconscientes, trompa de Eustaquio en sentido de letargo», o sea, a palabras necias oídos sordos. Tú a lo tuyo.

Cuarto mandamiento de la productividad personal: EJECUTAR

De nada sirve saber lo que uno quiere, enfocar, decidir y priorizar si no ejecutas y no estoy hablando de que te cargues a nadie porque aquí lo único que te tienes que cargar son las tareas. No te dejes flecos, remata. Todo lo que dejes a medias más tarde o más temprano saldrá y aunque no salga ocupa lugar y tendrás un diálogo interno de culpa por no hacerlo que te consumirá la energía y ya hemos dicho dónde tienes que ponerla: en aquello que te acerca a tu objetivo.

La energía que se te escapa se transforma en desazón, antesala del estrés, no lo olvides…

Quinto mandamiento de la productividad personal: SIMPLIFICAR

«Pudiéndolo hacer difícil por qué vamos a hacerlo fácil» parece el lema de muchas personas. La complejidad, no te engañes, es una forma de autosabotaje y una de las mayores enemigas de la productividad personal. Lo complico todo y así tengo la excusa perfecta para NO HACER o lo que es peor, para estar entretenido en lo que no toca porque lo que toca me resulta incómodo y prefiero no hacerlo. Mete la tijera, quita todo lo que sobre, sin piedad y ganarás no sólo tiempo sino también claridad. En cuanto sientas que te aturullas y que las cosas se te van de las manos o que te desbordas, párate, reflexiona, aplica el tercer mandamiento (prioriza), quítate lastre y vuelve a empezar. Lo simple no siempre es lo más evidente pero merece la pena emplear una parte de tu tiempo en encontrarlo (doy fe).

Sexto mandamiento de la productividad personal: AUTOMATIZAR

Todo aquello que sea repetitivo agrúpalo y prográmalo en momentos concretos de la semana hasta que se convierta en hábito y lo hagas sin pensar como si fuera un acto reflejo, algo así como lavarse los dientes. Normalmente lo automatizable suelen ser tareas tediosas que no queremos hacer pero que si no hacemos nos comen y la tendencia es a postergarlo. Si lo simplificas y luego lo automatizas y programas, el efecto en tu mente será de alivio porque ya no tienes que pensar en ello.

Séptimo mandamiento de la productividad personal: DELEGAR

Aquí hemos dado en hueso duro de roer…o bien te asaltará el saboteador que alimenta tu ego «nadie lo hace mejor que yo» y sus derivados «como no lo haga yo, si no fuera por mí, etc» o bien el de víctima «cómo voy a molestar pidiendo ayuda» o  «no puedo pagar a alguien que me lo haga». Para el primero entrena muy bien a la persona que vaya a hacer lo que vas a delegar y disfruta de los beneficios que te reporta que otro haga algo por ti que tú no quieres hacer y que si le has entrenado bien, lo hará incluso mejor que tú.

Para lo segundo déjate de tonterías, pide ayuda cuando la necesites y sé muy agradecido teniendo en cuenta a esa persona para cualquier ocasión en la que tu ayuda también le pueda ser útil (hoy por ti, mañana por mí). Te aseguro que te vas a sentir muy bien contigo mismo.

Si la ayuda requiere que hagas una inversión económica aplica el mandamiento de priorizar y delega por fases y siempre cosas en las que no eres experto y que son necesarias para que tu negocio funcione. Ese dinero podrás recuperarlo rápidamente porque podrás dedicarte por entero a aquello por lo que te pagan y eso también es productividad personal.

Octavo mandamiento de la productividad personal: MEDIR

Todo aquello que ejecutes va a tener un resultado y es muy importante que lo midas para saber en todo momento si vas por buen camino. Lo contrario es ir al tun tun. Ésta es una de las típicas tareas que resulta más tediosa, pero cuando te das cuenta de todo lo que te aporta, tu perspectiva te aseguro que cambia. Medir es sinónimo de tener datos objetivos que te indican lo que está pasando y que te permiten aplicar los primeros mandamientos: enfocar, decidir y priorizar. La información es poder y sobre todo es PODER PARA CAMBIAR LO QUE NO FUNCIONA.

Noveno mandamiento de la productividad personal: RECTIFICAR

Rectificar es de sabios, ya sabes, así que no hagas el tonto y no te empeñes en continuar por donde los datos te están diciendo que no tienes que ir, salvo que te vaya el rollo «sado-maso» claro…Para ir de A a B el camino no suele ser una línea recta y a veces es interesante dar un rodeo. No te resistas y cambia todo aquello que no funcione. Aquí no valen los sentimentalismos, por lo tanto, no le tengas querencia a ninguna idea y quédate sólo con las que funcionen y eso significa que te ayuden a lograr lo que quieres conseguir.

Décimo mandamiento de la productividad personal: TENER DISCIPLINA

Sin disciplina no vas a ninguna parte. Una cosa es que ames tu negocio y te dediques a hacer aquello que te gusta y otra muy distinta es que todo lo que no te gusta hacer o te gusta pero no toca hacer de momento para poder cumplir ese sueño, te lo saltes a la torera. En ese caso no eres un empresario, sino un niño caprichoso. No se trata de que te castigues ni de que renuncies de por vida a nada, pero sí de que aplaces temporalmente lo que sea necesario sin olvidar que estás trabajando precisamente para no tener que aplazarlo.

Por último, hay un mandamiento supremo que te ayuda a cumplir con todos los anteriores y es LA OBSERVACIÓN. Observa lo que sucede en tu negocio, observa lo que te sucede a ti, observa tus pensamientos, observa tus emociones… Toda esa información te dará las claves de por dónde estás yendo.

Y CONSEGUIR INGRESOS TODOS LOS MESES

Y no olvides que «Paralelípedo de margas de arcilla cocida a paralelípedo de margas de arcilla cocida,
edifíquese vivienda unifamiliar de protección oficial», o sea, ladrillo a ladrillo, se construye la casa

 

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2 comentarios en “Productividad personal: los 10 mandamientos que debes cumplir sí o sí”

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