3 actitudes que pueden arruinar tu reputación para siempre

A mí me ha pasado con proveedores, colaboradores y clientes. Llegas a un acuerdo para tener una reunión ya sea porque estás interesado en sus servicios en el caso de los dos primeros o bien porque ellos están interesados en los tuyos, en el tercero. La cuestión es que en más de una ocasión esas personas no sólo no se presentan a la cita sino que nunca más se supo de ellas, o lo que es peor, te buscan pasado un tiempo por otro lado para venderte algo a toda costa que ni siquiera te interesa.

Sí, a ti también te va a pasar si no te ha pasado ya. Y una cosa es tener un despiste o bien un problema, que a todos nos puede pasar en un momento dado (tenemos muchas cosas entre manos y a veces vamos a velocidad de vértigo), asumirlo y disculparse y otra muy distinta desaparecer del mapa sin dejar rastro.

Si hay algo que puede arruinar o convertir en éxito una oportunidad es tu actitud.

Recuerdo con especial cariño un caso que me sucedió hace tiempo con una clienta. Concertamos una cita para una entrevista y llegado el día no se presentó. Decidí llamarla por teléfono y me dijo que se le había olvidado y que en ese momento estaba con otras cosas, sin más. Cuando te sucede algo así te sueles quedar con cara de tont@ pensando qué has hecho mal y por qué te tiene que pasar a ti. En cualquier caso, una vez que has despotricado con más o menos exabruptos, lo que tienes que aprender es a calmarte, dejar ir el tema y centrarte en el siguiente. Así lo hice y de alguna manera tuve mi recompensa.

Al cabo de un día o dos recibí un mensaje de ella en el que asumía de forma increíble su responsabilidad. No era un mail de justificación, eso es muy diferente. Era un mail de pedir disculpas por haberme hecho perder mi tiempo y de asumir las consecuencias de su error. En resumen, un gesto de valentía que por supuesto no dejé pasar y concerté una nueva sesión con ella y al cabo de un tiempo fue clienta mía y pude ayudarla. Y desde luego que fue un placer porque se trata de una de esas personas que le echa coraje a una vida que en su caso había sido y era complicada en ese momento.

Su actitud cambió su suerte y la manera de asumir su error y responsabilizarse de lo que sucedió permitió que estableciéramos una relación de respeto y confianza que es la base para que cualquier trabajo profesional funcione.

De manera similiar me pasó con un proveedor en cuyos servicios estaba interesada y solicité información y nunca me respondieron. Evidentemente ya había tanteado a otros pero pasado un tiempo una persona que tomó las riendas de la acción comercial del servicio, me contactó de forma inesperada y desde la humildad pidió disculpas, sugirió que nos viéramos y al mismo tiempo entendía que le dijera que no. Su manera de manejar la situación fue clave para que al final decidiera valorar su servicio igualmente.

Dar segundas oportunidades, sí, pero sólo a quien realmente se hace merecedor de ellas y en estos dos casos que te acabo de contar así fue.

Gozar de una buena reputación es algo clave para que seas visto como un buen profesional a todos los niveles y es algo que hay que trabajarse día tras día y cualquier error que cometas puede arruinarla para siempre.

Para mí existen 3 actitudes que pueden arruinar tu reputación para siempre y que tienes que vigilar muy bien para no lamentarte después de por qué no obtienes lo que quieres obtener porque la reputación es confianza y puedes tardar mucho tiempo en ganártela y echarla por tierra en un minuto.

1.- Falta de palabra

Dice el dicho que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice. No dejes que se te vaya la fuerza por la boca dejándote llevar por un entusiasmo del que no te has parado a medir las consecuencias si te embarcas en ello. Estamos hablando de compromiso y de saber gestionarlo. Si te dices que sí a esto o lo otro has de apechugar con las consecuencias. Evidentemente puedes tener un error de cálculo y al final no sentirte con las fuerzas suficientes como para cumplir ese compromiso, somos humanos. Ahora bien, de ti depende el salir huyendo sin dar explicaciones y desapareciendo del mapa como si te hubiera tragado la tierra o bien dar la cara y asumir tu responsabilidad. La responsabilidad no es algo que sólo se les pueda exigir a los políticos. Cada uno tenemos que asumir la que nos corresponde en cada situación.

2.- No dar la cara

Enlazando con el punto anterior, no dar la cara para decir que NO a algo que finalmente te has dado cuenta que no te interesa, tanto si llevas el gorro de vendedor como si llevas el gorro de cliente es lo correcto y lo que todo el mundo te va a agradecer. La asertividad es una de las habilidades que mayor reputación te va a traer. No te dejes dominar por el miedo y practícala siempre que puedas. Para ello es necesario que tengas claro lo que quieres y lo que no y que sepas poner tus límites de manera clara sin ofender a nadie.

3.- No valorar el tiempo de los demás

El tiempo es oro y se trata de invertirlo bien. El tuyo y el de los demás es valioso. Si no estás seguro del todo de algo no te comprometas y cuando te reúnas con alguien ve al grano y no marees la perdiz. Ten claro y deja claro cuáles son los objetivos de tus reuniones con clientes, proveedores y socios. Aquí se trata no sólo de responsabilidad, sino de productividad. En la medida que seas más concreto en tus peticiones hacia los demás no sólo serás mejor valorado y tendrás más reputación, sino que te será más fácil obtener lo que deseas.

Caer en estas 3 actitudes te genera una gran incomodidad a pesar de que pueda parecer que es lo cómodo. Darles la vuelta y practicar la asertividad no es cómodo pero te produce una gran satisfacción personal y en el fondo estás ayudando a los demás a ser más responsables sin darte cuenta.

Por último, decirte que para no tener que caer demasiado en situaciones que te pueden hacer caer en los 3 errores que te acabo de describir,  es fundamental que aprendas a distinguir las oportunidades de las distracciones. ¿Cómo? Una oportunidad te acerca a tu objetivo. Una distracción te aleja. Así de simple.

Igualmente si alguien tiene estas actitudes contigo no caigas en el error de ponerte hecho un basilisco y enredarte en la queja. Despotrica un poco pero como te decía antes, céntrate en el siguiente. Tu actitud es vital para manejar la situación y en la medida que te vayas enfocando en personas con buenas actitudes irás mejorando la tuya y por lo tanto atrayendo a tu negocio lo que te mereces, es decir, lo mejor.

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